Síguenos

Informe aborda percepción del riesgo en el cultivo de algas

Actualmente, el sector de las algas tiene una gran importancia económica en Chile y, aunque existen desafíos en cuanto a riesgos de producción y barreras de acceso, la oportunidad de crecimiento y desarrollo es enorme. Dado que la mayor parte de esta producción -el 91%- viene de cosechas silvestres, esta producción puede oscilar entre las 300.000 y 500.000 toneladas, dependiendo del año. El valor económico de esta producción es relevante y representa el 11% de los desembarques de pesca, con volúmenes que oscilan entre estas cifras mencionadas, destacando la importancia económica de la acuicultura y su potencial de expansión.

El cultivo de algas está activo en Chile, pero la producción aún es baja. La mayor parte de la superficie potencial para la producción de algas no está totalmente cultivada. Estas características, junto con las crecientes exportaciones de algas, la necesidad de importaciones en el sector industrial y la producción estacional y fluctuante, sugieren un alto potencial para la acuicultura de algas en pequeña escala en Chile; sin embargo, el sector sigue siendo subexplotado.

En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad del Biobío, de la Universidad de Concepción, de la Universidad de Florida y del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR) publicaron el estudio “Risk perception and production risk in seaweed aquaculture” (“Percepción del riesgo y riesgo de producción en la acuicultura de algas”) en el que profundizan sobre el potencial del cultivo de algas considerando la alta incidencia del riesgo para su baja producción.

“El riesgo es una característica inherente de la producción acuícola. Para una comprensión más holística del riesgo, el proceso de evaluación del riesgo debe tener en cuenta las dimensiones subjetiva y objetiva del riesgo. Este artículo estudia empíricamente el papel de la percepción de riesgo en la acuicultura y las propiedades de riesgo de los insumos utilizados en la acuicultura para explicar las bajas tasas de adopción del cultivo de algas en Chile. Proponemos un marco de estimación de la producción de riesgo con selectividad para explorar el papel de ambos tipos de riesgo. Además, un procedimiento de corrección de selección de muestras puede resultar muy útil en la acuicultura marina costera, donde las autorizaciones (principalmente en forma de concesiones sobre áreas marinas) son una condición previa para desarrollar esta actividad, aunque muchas de estas concesiones permanecen total o parcialmente sin explotar”, explican los autores César Salazar, Marcela Jaime, Roberto Cárdenas y Francisco Hernández en el artículo publicado por el Journal Aquaculture Economics & Management.

Alguero en sector Coihuín de Puerto Montt. Crédito: Partnerfish.

Los investigadores descubrieron que es más probable que los agricultores produzcan algas cuando perciben un mayor acceso a financiación en comparación con otras actividades generadoras de ingresos. Esto arroja luz sobre la importancia de asegurar mecanismos de apoyo que ayuden a los productores a superar una importante barrera de entrada en el sector.

En este sentido, los expertos anticipan un efecto positivo en las políticas públicas basadas en incentivos económicas como la “Ley de Bono por el Cultivo o Repoblación de Algas”, promulgada en 2016. Esta ley estableció un marco legal general para diseñar incentivos económicos para promover parcialmente financiar proyectos que tengan un impacto positivo en el aumento y recuperación de las poblaciones de algas.

De acuerdo al estudio, la exposición a robos se ha convertido en uno de los mayores riesgos socioeconómicos de la acuicultura de algas. Esta situación aparece como una de las causas principales de pérdidas de producción en el sector. Por otro lado, para los investigadores la mano de obra necesaria y los costes de energía son recursos que no siempre pueden ser utilizados de manera eficiente o efectiva. Especialmente si la mano de obra no está bien capacitada para manejar eventos ambientales adversos o si el aumento de la energía se utiliza para intensificar la vigilancia sin mejorar la producción.

Imagen de alguero en la región del Biobío. Crédito: Centro INCAR.

Otros factores que pueden disminuir la viabilidad de la producción son el tamaño de la granja y la inversión en equipos y tecnologías. “Un mayor tamaño de granja está asociado con una menor variabilidad de la producción, lo que puede deberse a que granjas más grandes pueden manejar mejor las fluctuaciones en las condiciones de cultivo. Además, una mayor inversión en equipos y tecnología puede permitir un control más efectivo sobre el proceso de producción, ayudando a mantener la estabilidad durante cada ciclo de producción y, por lo tanto, reduciendo riesgos”, explicaron los autores.

Los investigadores presentan una perspectiva moderadamente optimista respecto a la expansión de la acuicultura de algas en el país. Como señalan, existen grandes oportunidades para este crecimiento, particularmente porque muchas áreas concesionadas no están siendo completamente explotadas.

“El cultivo de algas es una actividad acuícola que comparte características comunes en diversos entornos, especialmente en los países en desarrollo. Por ejemplo, a diferencia del cultivo de peces y moluscos, el cultivo de algas emplea mano de obra familiar y se desarrolla principalmente en zonas marinas costeras. Aunque las necesidades de capital pueden ser menores que las de otras actividades económicas, los productores de algas enfrentan graves restricciones crediticias. También hay aspectos de género que es importante considerar. Estas características están presentes tanto en América Latina como en Asia, lo que hace más probable que nuestros hallazgos puedan aplicarse globalmente”, concluyen los expertos.

Puede acceder al documento en este link: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13657305.2024.2342270

Otros artículos