Expertos UCSC analizan posibles impactos de El Niño en ecosistemas marinos y la acuicultura chilena

Uno de los sectores que podría verse afectado es la industria del mejillón chileno, especialmente en la Región de Los Lagos.

Aunque aún existe incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar, durante los próximos meses, investigadores del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) advierten que un eventual evento de El Niño en 2026 podría generar importantes cambios en los ecosistemas marinos, la acuicultura y la diversidad biológica del país.

El Niño corresponde a la fase cálida de la Oscilación del Sur El Niño (ENSO), un evento climático natural que ocurre cuando las aguas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial presentan temperaturas más altas de lo normal.

Esta condición modifica la circulación atmosférica y los patrones climáticos en distintas regiones del planeta, influyendo en precipitaciones, temperatura, productividad marina y disponibilidad de nutrientes. El Niño varía de año a año y se presenta de manera irregular cada dos a siete años y puede generar efectos significativos tanto en sistemas terrestres como marinos.

Mayor incertidumbre para la mitilicultura

Para el investigador CIBAS y académico de la Facultad de Ingeniería UCSC, Christian Díaz, uno de los sectores que podría verse afectado es la industria del mejillón chileno, especialmente en la Región de Los Lagos.

“De acuerdo con las proyecciones de centros climáticos nacionales e internacionales, existe una evolución hacia condiciones de El Niño durante 2026, con posibilidad de persistencia e intensificación en los próximos meses, aunque aún hay incertidumbre sobre su magnitud final. En ese escenario, el principal efecto para la mitilicultura no sería necesariamente un impacto único e inmediato, sino un aumento de la variabilidad ambiental y de la incertidumbre productiva”, señaló.

El académico explicó que fenómenos asociados a El Niño podrían influir en aspectos fundamentales para la producción de mejillones. “En la Región de Los Lagos, donde se concentra la industria del mejillón chileno, El Niño podría incidir en el crecimiento, el rendimiento de carne, la condición fisiológica y la captación natural de semilla. Estos efectos se explican porque El Niño puede modificar condiciones oceanográficas como temperatura del mar, salinidad, estratificación, renovación de agua y disponibilidad de alimento natural; además de variables climáticas como el régimen de precipitaciones”, indicó.

Respecto de las comunidades costeras, Díaz destacó que los impactos dependerán de la intensidad del evento y de la capacidad de adaptación de cada territorio. “Si El Niño aumenta la variabilidad ambiental, puede generar incertidumbre en la captación de semilla de mejillón, los tiempos de engorda, el rendimiento de carne y la programación de cosechas, afectando especialmente a pequeños y medianos productores, que suelen tener menor capacidad financiera para absorber pérdidas o retrasos en la producción”, añadió el académico.

Sin embargo, el investigador enfatizó que estos escenarios también pueden transformarse en oportunidades de fortalecimiento para el sector. “Más que interpretar estas condiciones climáticas y oceanográficas solo como una amenaza, debemos verlas como una señal u oportunidad para fortalecer la acuicultura de pequeña y mediana escala mediante monitoreo ambiental, asistencia técnica, diversificación productiva, manejo territorial y sistemas de alerta temprana”, concluyó.

Un laboratorio natural para estudiar la adaptación genética

Desde una perspectiva científica, la investigadora CIBAS y académica de la Facultad de Ciencias UCSC, Dra. Maribet Gamboa, sostiene que El Niño ofrece una oportunidad única para comprender los mecanismos de adaptación de los organismos marinos.

“El Niño constituye un verdadero ‘experimento natural’ a gran escala para comprender cómo las poblaciones acuáticas responden genética y evolutivamente a cambios ambientales abruptos”. La académica explica que las alteraciones oceanográficas asociadas al fenómeno generan respuestas diferenciadas entre individuos de una misma especie.

“Algunos pueden poseer variantes genéticas que les permiten tolerar temperaturas elevadas, menores concentraciones de oxígeno disuelto y cambios en la salinidad o fluctuaciones en la disponibilidad de alimento”, aseveró.

Asimismo, advirtió que eventos extremos también pueden reducir significativamente la diversidad genética de ciertas poblaciones. “Las perturbaciones ambientales extremas pueden provocar mortalidades masivas en algunas especies y reducciones significativas en el tamaño de las poblaciones. Esto ocasiona que la diversidad genética disminuya, reduciendo el potencial adaptativo futuro y aumentando la vulnerabilidad frente a nuevos eventos climáticos”, advirtió.

Para Gamboa, una de las aplicaciones más relevantes de estos estudios es la identificación de poblaciones resilientes que puedan transformarse en reservorios de diversidad genética y focos prioritarios para la conservación.

Posibles efectos sobre las macroalgas

Otro de los grupos biológicos que podría experimentar cambios relevantes son las macroalgas marinas. Así lo explicó el investigador CIBAS y académico de la Facultad de Ciencias UCSC, Dr. Ricardo Otaiza.

“Las costas de Chile son afectadas por el Niño con un impacto potencial en la biota marina, incluidas las macroalgas. El impacto de este evento cálido es mayor en la zona norte de Chile, disminuyendo hacia la zona centro sur”.

Según el investigador, las variaciones en temperatura y nutrientes pueden afectar directamente el crecimiento y reproducción de estos organismos.

“Dependiendo de la intensidad y duración del Niño, la alteración de la temperatura del mar podría afectar la abundancia (cobertura o biomasa) y productividad (crecimiento) de macroalgas. Igualmente, dependiendo del momento del año, podría también afectar a las algas durante sus procesos reproductivos”.

Particular preocupación generan los bosques submarinos de huiros, debido a su importancia ecológica. “El impacto que estos cambios puede tener sobre los huiros, grandes algas pardas del orden Laminariales formadoras de bosques submarinos, sería un impacto mayor a nivel comunitario, y podría repercutir en muchos otros organismos que habitan con ellas”, explicó el Dr. Otaiza.

Anticiparse para enfrentar los desafíos

Aunque los especialistas coinciden en que aún es temprano para determinar con precisión la magnitud de los efectos que podría generar El Niño durante 2026, destacan la importancia del monitoreo ambiental, la investigación científica y la planificación temprana para reducir riesgos y fortalecer la capacidad de adaptación de los ecosistemas y las actividades productivas vinculadas al mar.

En un escenario marcado por el cambio climático, comprender cómo responden las especies, las comunidades costeras y los sistemas productivos frente a eventos de variabilidad climática natural como El Niño será clave para diseñar estrategias de conservación y desarrollo sostenible para el futuro. En esa línea, el Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables de la UCSC apuesta a contribuir a la difusión de esta contingencia medioambiental.

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